Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Estultífera Nave

Vamos a distintos lugares, pero todos en el mismo barco...

Por decir tonterías que no sea

La campaña electoral ha empezado en España, y ya se oyen las primeras tonterías.

El Partido Popular propone ayudar a los hipotecados en apuros con un periodo de carencia de un año en sus obligaciones hipotecarias si éstos se quedan sin empleo.

La primera pregunta que se me viene a la cabeza es por qué ese señor que se va al paro no vende su piso si no puede pagarlo, y se va de alquiler con lo que gane con la venta: al fin y al cabo, la doctrina oficial de los últimos años dice que los pisos siempre suben, y por eso son una gran inversión. La segunda pregunta es por qué, si la vivienda es una inversión, hay que establecer normas que garanticen su rendimiento. O por qué los contribuyentes tenemos que sufragar las desgravaciones indiscriminadas por compra de vivienda, que suponen, según algunos informes de la ONU, el 0,7% anual del PIB, desgravaciones que, lejos de aliviar las economías familiares, sirven sólo para ser repercutidas al alza en el precio de la vivienda adquirida, inflando aún más lo precios y llenando los bolsillos de los constructores, promotores y especuladores varios.

Este es un país donde la vivienda es el único dios, y la hipoteca su profeta, y los constructores (sacerdotes de la sagrada religión del ladrillo) tienen por fuerza que ser multimillonarios (como si no pudieran ser empresarios comunes y corrientes). El panorama es el empobrecimiento general, la inflación galopante, el urbanismo desordenado, la corrupción de los entes locales, la doma y castración del ciudadano hipotecado, el conservadurismo laboral, la precariadad, el estrés y la depresión económica cíclica.

Dicen por ahí los planificadores que nuestra economía está a salvo de las turbulencias financieras. ¿Qué van a decir? De lo que no estamos a salvo es de nosotros mismos.

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