Subida de alquileres por decreto
Sebastian Brand - 19-09-2007 09:22:59 | Categoria: Contradicciones
El gobierno de España, en plena campaña electoral, ha decidido pagar 210 euros al mes a los inquilinos de hasta 30 años de edad.Nuestros planificadores conocen bien el efecto de estas mediadas: los precios del alquiler subirán nuevamente. Pero entonces, ¿por qué lo hacen?
La última vez que ví hacer algo parecido en Galicia los alquileres se dispararon. El propietario del piso se limitó a sumar la subvención al precio, y asunto arreglado. En el mejor de los casos, el inquilino conseguía llegar a un acuerdo con el casero para repartirse el pastel de la subvención.
Queda claro que el mercado inmobiliario español está herido de muerte: las ventas se ha venido abajo, los precios comienzan a caer, el paro en la construcción empieza a subir y miles de inmobiliarias de todo el país ya han echado el cierre. Se calcula que la construcción supone entre un 15 y un 25% del PIB: un parón del sector puede provocar una grave crisis económica. El endeudamiento se ha disparado hasta niveles estratosféricos, y por si esto fuera poco el euribor ha dejado con el agua al cuello a bastantes familias (engañadas con los cantos de sirena de la revalorización eterna de los activos inmobiliarios), que han detraído del consumo lo que ahora engrosa los beneficios bancarios todos los meses, poniendo en riesgo el resto del tejido productivo.
Pero queda una salvación para amortiguar la caída: socializar la deuda.
Para ello, empezamos por elevar los precios de todos los alquileres, y por decreto. De la misma manera que las desgravaciones por compra de vivienda se añadían al importe de la misma (yendo a parar directamente al bolsillo de promotores, constructores y gente de de igual ralea) la subvención se sumará al percio del alquiler.
La medida de subvencionar 210 euros a los menores de 30 años (indistintamente del territorio, lo cual es una estupidez) supone 411 millones de euros anuales a las arcas estatales. Pero como los alquileres subirán con independencia de la edad de quienes los contraten, y en todos los territorios, el incremento de los precios supondrá una inyección generalizada de dinero en el circuito inmobiliario, que ayudará a compensar los gastos del endeudamiento de los propietarios y especuladores pillados por la hipoteca, llenando los pisos vacíos que se han quedado sin vender. Dicho de otra manera, el gobierno quiere repercutir la subida del euribor en los alquileres: la manera más económica de hacerlo es gastando 411 millones de euros de nuestros impuestos, el resto, lo ponen los alquilados. 411 millones de euros a cambio de slavarse de la brusca caída de la construcción es un regalo.
Ahora no solamente deben pagar los hipotecados el infame precio especulativo de la vivienda: ahora debemos pagarlo todos, especialmente los no propietarios que viven de alquiler (los propietarios no endeudados seguirán sufragando la desgravación por las hipotecas de otros, hasta sumar el preceptivo 0,7% de PIB, que es lo que nos cuesta al año lo de las desgravaciones por compra de vivienda). Mientras tanto, la caza del inquilino continúa, acercando la renta del alquiler a la cuota de la hipoteca ("¿no has querido endeudarte? ...toma tres tazas...").
Para más escándalo, la maniobra se disfraza de "medida social", es decir, los alquilados deberán sentirse agradecidos por el favor que se les hace, mientras engullen con fruición el caramelo envenenado y devuelven el favor en forma de voto al partido en el gobierno, perpetuando así la esclavitud inmobiliaria cuatro años más. Como decía Castelao, "mexan por nós, e hai que dicir que chove" ("nos mean encima y tenemos que decir que llueve").
Apriétense los cinturones: la crisis hipoteco-inmobiliaria entra en la fase de socialización de pérdidas.
Cuando tenga tiempo, comentaré la bajada de tipos de la Reserva Federal (0,5%), que tiene el mismo objetivo: cargar a los bolsillos de los ciudadanos, por la vía de la inflación, los demanes de la especulación desaforada.
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