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Patriotismo constitucional

Hoy es el Día de la Hispanidad, que en España se orresponde vagamente con lo que en otros países se llama Día de la Patria, o fiesta nacional. No se celebra, paradójicamente, ningún hecho interno significativo, sino el descubrimiento de América.

En ese contexto el Partido Popular, en la oposición, nos ha invitado a todos, mediante vídeo, a hacer ostentación de nuestro patriotismo y nuestro amor por España.

El Partido Popular ha tenido a bien emplear la expresión “patriotismo contitucional” para definir su posición política. Lo hizo durante el aznarato, antes de perder las elecciones aquel fatídico 13 de marzo, como una forma de compensar las fuerzas centrífugas (“separatistas”, dirían algunos) que desde siempre tensionan la política interna, así como una vía para revitalizar el nacionalismo español y el uso de sus símbolos.

La expresión es debida al filósofo alemán Jürgen Habermas, y en mi opinión quiere decir justo lo contrario: en una nación como la alemana, con su historia encadenada al drama de la Segunda Guerra Mundial, el patriotismo constitucional representa la lealtad a la ley, y no a los símbolos; la fidelidad a la constitución, y no al sentimiento de pertenencia a una cultura ancestral. Es la única manera de celebrar la pertenencia a la comunidad alemana sin despertar al mismo tiempo los demonios del nazismo. Lo contrario que predica el partido popular, que este año pide que salgan los españoles a la calle haciendo ostentación de símbolos, himnos y pechos enchidos de amor patrio.

El casposo Día de la Hispanidad (recordemos que en tiempos de Franco se llamaba Día de la Raza) es básicamente un día de vacaciones: creo que no hay mucho más. Incluso el desfile militar es una ñoñez, en un país que vivió casi cuarenta años de dictadura militar y que no tiene mucha simpatía por la cosa castrense. La estrategia del PP (a través de ridículos mensajes como el del vídeo al que me referí antes) puede radicalizar a parte de su electorado. Pero a quienes estamos fuera del grupo de potenciales votantes nos parece risible y penoso.

Y también resulta escandaloso, por otro lado, que el señor Aznar venga a dar lecciones de Patriotismo Constitucional, él, que en 1978 hizo campaña contra la actual Constitución.

(referencia imprescindible: Habermas, Jünger, Identidades nacionales y postnacionales, Ed. Tecnos, 1989)


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