Malos tiempos para la lírica
Todo continúa según lo previsto. El deterioro económico internacional, y más concretamente español, se empieza a cebar en los consumidores. Sólo la leche acumula una inflación del 24% anual, y los productos básicos un 7,4% en el mes de febrero. El comercio acumula impagos (que han crecido un 77%) y la morosidad bancaria va mostrando la peor cara de la locura inmobiliaria de la última década: ya estamos en un 1,36% de morsidad (hace un año era de 0,70%).
La crisis financiera internacional (tal vez la primera que consigo entender en todo su esplendor, gracias a internet, además de al interés propio) sigue su curso mientras los verdaderos causantes todavía no han sido señalados con el dedo. Es probable que nunca conozcamos los verdaderos nombres de los beneficiados de esta debacle especulativa. Los estafadores no entrarán en la cárcel, al contrario que los ladrones de pollos, porque los ladrones de pollo no hacen las leyes, y los estafadores de cuello blanco sí. La gran banca, con sus inmensos beneficios, seguirá chupando la sangre de los incautos y los no tan incautos, empeñada en esclavizarnos voluntariamente a base de crédito.
Y en España, todo esto ha sido bien guardado hasta el paso de las elecciones. Veremos cómo resiste la tormenta financiera este gobierno, y en concreto, la gigantesca catástrofe inmobiliaria que se nos echa encima.

