Esperanza
Y cuando, pese a la voluntad, todo se derrumbe, recuerda que incluso los más gruesos muros de enormes castillos han caído, pero han dejado también cimientos sobre los que levantar nuevas paredes, tal vez para albergar una casa, o una taberna. No pierdas el optimismo. Mantén viva tu vida, la que te permite viajar, siquiera mentalmente, por profundos valles verdes, o más allá de calmos mares tras los que esperan continentes enteros llenos de esperanza. La imaginación, y no el presente, es la que nos brinda los más felices momentos, aquellos que vislumbran la eternidad y el verdadero paraíso, el Edén que habita en esta tierra. No es en el presente donde está la dicha, sino en la convicción de que el futuro es nuestro, y sólo nuestro y de nadie más.

